Ventajas fiscales para startups en España en 2025: Un impulso al emprendimiento innovador

En los últimos años, España se ha posicionado como un hub atractivo para el emprendimiento tecnológico y la innovación, gracias en gran medida a la Ley 28/2022, de 21 de diciembre, de Fomento del Ecosistema de Empresas Emergentes, conocida como Ley de Startups.

Esta normativa, vigente desde 2023, ha introducido un conjunto de incentivos fiscales diseñados para apoyar la creación, el crecimiento y la internacionalización de startups, así como para atraer talento e inversión. A continuación, exploramos las principales ventajas fiscales que las startups pueden aprovechar en España en 2025, basándonos en información actualizada y en el impacto de esta legislación.

 

1. Reducción del tipo impositivo en el Impuesto sobre Sociedades

 

Una de las medidas estrella de la Ley de Startups es la reducción del tipo impositivo del Impuesto sobre Sociedades del 25% al 15% para empresas emergentes. Este beneficio se aplica durante el primer ejercicio fiscal en que la base imponible sea positiva y los tres ejercicios siguientes, siempre que la empresa mantenga su condición de startup según los criterios establecidos por la ley.

Por ejemplo, si una startup genera una base imponible de 100.000 euros en su primer año, pagaría 15.000 euros en impuestos (15%) en lugar de 25.000 euros (25%), lo que supone un ahorro significativo de 10.000 euros anuales. Esta medida permite a las startups reinvertir más recursos en innovación, contratación o expansión.

Además, las startups pueden aplazar el pago de la deuda tributaria del Impuesto sobre Sociedades durante los dos primeros ejercicios con base imponible positiva, con un plazo de 12 meses para el primer año y 6 meses para el segundo, sin necesidad de garantías ni intereses de demora. También están exentas de realizar pagos fraccionados durante estos dos primeros años, lo que mejora su liquidez en las etapas iniciales.

 

2. Deducciones por inversión en startups

 

La Ley de Startups fomenta la inversión en empresas emergentes al ofrecer deducciones fiscales atractivas para inversores. Los inversores, tanto nacionales como extranjeros, pueden deducir hasta el 50% de la cantidad invertida en startups de nueva o reciente creación, con una base máxima de deducción de 100.000 euros anuales (anteriormente, el límite era de 60.000 euros y la deducción del 30%).

Por ejemplo, si un inversor aporta 80.000 euros a una startup, puede deducir 40.000 euros (50%) de su cuota del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Si su cuota de IRPF es de 15.000 euros, esta deducción podría reducir su tributación a cero, incentivando así la inversión en proyectos innovadores. Para beneficiarse de esta ventaja, las acciones o participaciones deben adquirirse en el momento de la constitución de la startup o dentro de los cinco años siguientes (siete en sectores estratégicos como biotecnología o energía) y mantenerse en el patrimonio del inversor entre 3 y 12 años.

 

3. Mejora en la fiscalidad de las stock options

 

Las stock options (opciones sobre acciones) son una herramienta clave para que las startups atraigan y retengan talento, especialmente en sus primeras etapas, cuando no pueden competir con salarios altos. La Ley de Startups ha incrementado la exención fiscal para los ingresos derivados de la entrega de acciones o participaciones a empleados, pasando de 12.000 euros a 50.000 euros anuales.

Por ejemplo, si un empleado recibe acciones valoradas en 15.000 euros, antes de la ley debía tributar por 3.000 euros (15.000 – 12.000). Ahora, con la exención de 50.000 euros, no tributaría por esta cantidad, lo que supone un ahorro fiscal significativo tanto para el empleado como un incentivo para la startup al diseñar planes de retribución.

 

4. Régimen fiscal especial para trabajadores desplazados (Ley Beckham mejorada)

 

La Ley de Startups ha ampliado el régimen fiscal especial para trabajadores desplazados a España, conocido como la «Ley Beckham», haciéndolo más accesible y atractivo. Este régimen permite a profesionales, emprendedores e inversores desplazados tributar bajo el Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR) durante el año de su traslado y los cinco ejercicios siguientes, con un tipo fijo del 24% hasta 600.000 euros de ingresos (en lugar de los tipos progresivos del IRPF, que pueden llegar al 47%).

Las principales mejoras incluyen:

Reducción del período de no residencia previa en España de 10 a 5 años.

Ampliación a trabajadores remotos (como nómadas digitales) que utilicen medios telemáticos, administradores de startups (sin límite de participación en el capital) y sus familiares (cónyuge e hijos menores de 25 años o con discapacidad).

Este régimen es especialmente atractivo para atraer talento extranjero y repatriar profesionales españoles, fortaleciendo el ecosistema de startups.

 

5. Incentivos para el carried interest

 

La Ley de Startups introduce un tratamiento fiscal preferente para el carried interest, la retribución obtenida por gestores de fondos de capital riesgo por inversiones exitosas. Estas rentas se califican como rendimientos del trabajo, pero se benefician de una reducción del 50% en la base imponible, lo que las equipara a la tributación de rentas del capital mobiliario (alrededor del 20-27% en lugar de hasta el 47% del IRPF). Esta medida hace que España sea más competitiva frente a otras jurisdicciones para atraer fondos de inversión.

 

6. Deducciones por actividades de I+D+i

 

Las startups que inviertan en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) pueden beneficiarse de deducciones fiscales significativas en el Impuesto sobre Sociedades. Estas deducciones, que ya existían antes de la Ley de Startups, son especialmente relevantes para empresas emergentes tecnológicas, ya que pueden alcanzar hasta el 25-42% de los gastos en I+D y el **12% en innovación tecnológica. En algunos casos, estas deducciones pueden monetizarse si la startup no genera beneficios suficientes para aplicarlas.

 

Requisitos para acceder a los beneficios fiscales

 

Para aprovechar estas ventajas, las startups deben cumplir los criterios establecidos por la Ley de Startups y obtener la certificación de empresa emergente por parte de la Empresa Nacional de Innovación (ENISA). Los principales requisitos son:

Ser de nueva creación o tener menos de 5 años de antigüedad (7 en sectores como biotecnología, energía o industria).

Facturar menos de 10 millones de euros anuales.

Desarrollar un proyecto innovador con un modelo de negocio escalable.

Tener la sede social o establecimiento permanente en España.

Contar con al menos el 60% de la plantilla con contrato laboral en España.

No haber surgido de fusiones, escisiones o transformaciones de empresas no emergentes.

No cotizar en bolsa ni distribuir dividendos.

El proceso de certificación es gratuito, sencillo y rápido, y ya ha permitido que más de 1.330 startups obtengan este reconocimiento desde julio de 2023.

 

Impacto en el ecosistema emprendedor

 

Estas medidas fiscales han transformado el panorama emprendedor en España, haciendo del país un destino atractivo para startups, inversores y profesionales. Según datos recientes, la Ley de Startups ha contribuido a:
Aumentar la inversión en empresas emergentes, gracias a las deducciones para inversores y el tratamiento del carried interest.

Atraer talento internacional, especialmente nómadas digitales y profesionales altamente cualificados, mediante el régimen fiscal especial.

Fomentar la innovación, al reducir la carga fiscal de las startups y permitirles destinar más recursos a I+D+i.

Simplificar trámites burocráticos, como la constitución de empresas en un solo paso o la obtención de visados para inversores no residentes sin necesidad de NIE.

 

Recomendaciones para startups

 

Para maximizar estos beneficios, las startups deben:

Obtener la certificación de ENISA lo antes posible para acceder a los incentivos fiscales.

Contar con asesoramiento fiscal especializado para estructurar adecuadamente la empresa, optimizar deducciones y cumplir con las obligaciones tributarias.

Mantener registros financieros detallados para justificar gastos en I+D+i y otras actividades deducibles.

Explorar regímenes fiscales regionales, como los de las Islas Canarias, que ofrecen exenciones adicionales en el IGIC o el Impuesto sobre Sociedades.

 

Conclusión

La Ley de Startups ha posicionado a España como un referente en el apoyo al emprendimiento innovador, ofreciendo un marco fiscal competitivo que beneficia a empresas emergentes, inversores y trabajadores. Con incentivos como la reducción del Impuesto sobre Sociedades al 15%, deducciones del 50% para inversores, exenciones en stock options y un régimen fiscal especial para profesionales desplazados, las startups tienen una oportunidad única para crecer y escalar en un entorno favorable. Si tienes una startup o planeas invertir en una, 2025 es el momento de aprovechar estas ventajas y contribuir al dinámico ecosistema emprendedor español.

Compartir articulo: